Justificación




Nos dice Bettina Lippenholtz “Las piezas interactivas son «construcciones narrativas» que permiten al usuario/televidente/lector la posibilidad de interactuar con ellas. Para que un relato pueda ser llamado interactivo, necesita, ante todo, un público, un «alguien» que esté observando, produciendo, interactuando y activando.” Ese público, es el personal que pertenece a los distintos estamentos o claustros que componen la comunidad educativa de las Universidades Nacionales (Docentes, Estudiantes No Docentes y Egresados) continúa Lippenholtz “Esto no solo habla de una coparticipación en el sentido de la necesidad de ambos protagonistas (la pieza y la audiencia), sino también de la imposibilidad de seguir adelante si alguno de los dos no interviene”. El sentido metafórico que le otorgo a las citas de la autora, tiene que ver con esto mismo que expresás Mariana: “la complejidad de producir contenidos educativos que interpelen a los estudiantes, en este contexto la comunidad universitaria, de modo de superar una lógica transmisiva” … para la construcción del nuevo usuario[1], es fundamental la incorporación de esta herramienta, que le otorgará sentido a la transmisión de saberes en el lugar en donde se encuentre la persona; continúa la autora diciendo “Permitir al público tomar ciertas decisiones lo hace depositario de cierta responsabilidad y esto, de algún modo, es lo que logra fidelizarlo, comprometerlo, mantenerlo en vilo. Él también es parte del destino de la narración”; interacciones como estas han permitido no solo la incorporación de documentación elaborada por los distintos usuarios (manuales de uso y videos explicativos) sino además de aplicaciones informáticas que facilitan el funcionamiento de la administración universitaria. 

Estos saberes, que pueden organizarse presencial o virtualmente, caracterizan los principios fundamentales de la interactividad”, esa interactividad, esa coautoría, ese permitir a cada ciudadano pueda ser un comunicador, trasladándolo al aula (física o virtual) es lo que nos ayudará a colocarnos en la perspectiva del otro y nos permitirá abarcar a un mayor número de personas. 

Atendiendo a Scolari “La web cambio todo, pensando que cuando vino era un medio más, la web es un meta medio, generando nuevas expectativas, expresando nuevos medios de comunicación, genera nuevas experiencias de comunicación trastocando todos los sistemas de medios y que todavía no termina de crecer” , dejando en claro además que “Esta idea que estamos delineando nos aleja de cualquier planteamiento extincionista. Cuando nace un nuevo medio, las formas anteriores de comunicación no desaparecen como los dinosaurios. Algunos profetas de la sociedad digital han defendido la hipótesis de que Internet va a reemplazar al libro o la televisión y que los viejos medios son especies condenadas a la extinción. Una lectura atenta de la evolución de las tecnologías de comunicación nos muestra una historia diferente.[2]

Para finalizar, afirmo que la incorporación de un blog es precisa porque al decir de Jenkins “EI término «cultura participativa» contrasta con nociones más antiguas del espectador mediático pasivo. Más que hablar de productores y consumidores mediáticos como si desempeñas en roles separados, podríamos verlos hoy corno participantes que interaccionan conforme a un nuevo conjunto de reglas que ninguno de nosotros comprende deI todo. No todos los participantes son creados iguales. Las corporaciones, e incluso los individuos dentro de los medios corporativos, ejercen todavía un poder superior al de cualquier consumidor individual o incluso al del conjunto de consumidores. Y unos consumidores poseen mayores capacidades que otros para participar en esta cultura emergente.[3], otorgando así, una potencia multiplicadora al mensaje. Para otro momento se debatirá sobre los efectos no deseados de esa capacidad de penetración en nuestra sociedad. 












[1]Lippenholtz, B. (2019) Una posible entrada a las expansiones transmedia en educación http://documotion.com.ar/una-posible-entrada-a-las-expansionestransmedia-en-educacion



[3] Jenkins, H. (2008). Cultura de la convergencia. Barcelona: Paidós.

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